"ENTRADA TRIUNFAL"
Este poema es un recuento de aquel 1ro de Enero del 1959, que por siempre quedó grabado en la memoria de todos los cubanos. Un episodio en la historia, que aunque lleno de esperanzas y algarabía, fue el comienzo del triste y penoso calvario del pueblo cubano.




Con collares de semillas
y amuletos hechos de palo
bajaron de las montañas
en Enero de aquel año.
Cabellos lacios al hombro
o hirsutos rizos trenzados,
eran emblemas del tiempo
que en el monte habían pasado.
En ropas de verde olivo
y con la insignia en los brazos
del negro y rojo ‒alegórico‒
de la sangre de soldado.
Los revólveres al cinto,
los rifles a medio lado
y las mochilas gimiendo
con el olor del pantano.
Las caravanas seguían,
por días y días pasaron,
en camiones de campaña,
“Jeeps”, y hasta tanques blindados.
Ellos a todos sonreían,
a niñas enamorando,
el pueblo los aplaudía
y les tendían sus manos.
Fue un episodio aquel grande
‒es difícil olvidarlo‒
cuando un grupo de barbudos
a un pueblo entero inspiraron.
Pero la euforia fue efímera.
El resplandor se hizo opaco,
cuando en las tenues penumbras
se oyen descargas, disparos.
Sin ley u honor: ‒¡Con impugna!‒
en los recónditos patios,
ante el paredón infame
caían los desgraciados.
Los tumultos en las aceras
poco a poco se esfumaron.
La celebración fue misa;
la justicia, asesinato.
Y la turba arrastrada
por demagogias de engaños
gritaban enardecidas:
¡Paredón! ¡A fusilarlos!
El espectáculo triunfal
‒paz que recién estrenamos‒
se volvió algo monstruoso,
algo mórbido y pagano.

Fusilamiento del Capitán de la policía, Alejandro García Olayón, luego de juicio sumario.

Comandante Rene Rodríguez Cruz da tiro de gracia.
Esposa del Cabo José Rodríguez implora por la vida de su esposo al Comandante William Galvez.

Momentos antes de ser fusilado el Cabo Jose Rodríguez